Más de 1.300 estudiantes participan en el ciclo de cine espiritual

Organizado por la Diócesis de Ciudad Real, con la colaboración del Ayuntamiento, tiene como objetivo transmitir valores al alumnado a través de la cultura

Más de 1.300 estudiantes de todos los centros educativos de Manzanares participan desde ayer y hasta el próximo lunes en la Casa de Cultura en el ciclo de cine espiritual. Una actividad que desde hace seis años realiza en nuestra localidad, promovida por la delegación de juventud de la Diócesis de Ciudad Real, con el objetivo de transmitir valores al alumnado a través de la cultura.

El ciclo de cine espiritual arrancaba el lunes en Manzanares con una gran afluencia de público, como ya es habitual en esta cita. Alumnado de primaria y secundaria de todos los centros educativos locales participa en esta actividad, por la que pasarán a lo largo de la semana un total de 1.350 estudiantes. La Casa de Cultura alberga esta iniciativa, que se pone en marcha desde la delegación de juventud de la Diócesis de Ciudad Real, con la colaboración del Ayuntamiento, con el objetivo de trabajar diferentes valores espirituales entre la población más joven.

Este es el sexto año que Manzanares acoge la semana del cine espiritual, en la que trabajan conjuntamente el profesorado de religión y la Unidad de Acción Pastoral de la localidad. Según ha destacado el delegado diocesano de pastoral juvenil y párroco de Manzanares, José Felipe Fernández, no sólo se tratan enseñanzas meramente de carácter religioso, sino que también cuentan con otros contenidos.

En su primera sesión, dirigida al público más infantil, pudieron disfrutar de la película Parque salvaje, le sigue estos días Mavka: guardiana del bosque, y entre el jueves y el próximo lunes el alumnado de secundaria tendrá ocasión de ver El peor vecino del mundo y Belfast. Este año, como novedad, se ha realizado otro pase para público en general, con la película Marca de vida, que se proyectaba en la tarde del lunes por un donativo de tres euros. Se trata de títulos, como aseguraba el párroco, que transmiten “una enseñanza y unos valores”.